Al estimado y noble votante de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)

Sepa usted que peco de no concebir el nacionalismo de izquierdas, no lo concibo porque la izquierda siempre ha buscado una universalización de sus políticas, y le hablo de un sentido histórico.

Voy a ser breve pero el principal problema que debe tener en cuenta el votante es a enfrentarse con la democracia. La retórica del partido no es la correcta, no en un sentido ideológico, sino demócrata.  Es esa la retórica desestabilizadora, esa retórica de no consentiremos, no toleraremos.

Es la dialéctica de la ira, de la rabia, de las emociones y de la demagogia. Nada tiene esto que ver con la razón ni con la política ni con la democracia.

Sepa usted querido votante que ERC es un partido que infravalora constantemente al ciudadano: acuden a las zonas rurales, acuden a las emociones primitivas. Nada tiene que ver el ruralismo con la falta de inteligencia. Y sólo por eso querido votante reflexione, un poco acerca de la responsabilidad política y lo que supone gobernar para la gente.

Cual chamán su partido siempre habla en nombre de Cataluña. ¿Cómo es eso posible? Bajo el influjo y el contacto con el maniqueísmo, sustancia invisible que ha llevado a todos los hombres a cometer miles de barbaridades y a pronunciar muchas e incontables estupideces.

Con todos mis respetos

P.

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Al estimado y honorable votante de Ciudadanos para Cataluña / Partido de la Ciudadanía (CpC).

Saben muchos de mis conocidos que yo me profeso admirador de la inteliguentzia que sostiene a este partido. Y saben sus votantes que es fácil admirarles puesto que méritos han hecho, tanto ese sátiro que es Albert Boadella como ese grandioso periodista que es Arcadi Espada.

Meterse en la política es un asunto brumoso y en esto los escépticos que quieran votar a este partido lo sabrán.  Hay un hecho: Federico Jiménez Losantos pregona en Libertad Digital que para la salvación debe votarse al partido de la Ciudadanía. No deberíamos pues desconfiar del locutor ni caer en el prejuicio de que no pueda decir algo lúcido, aunque sólo sea de vez en cuando pues es sabido que todos los humanos llegan a este estado.

No sería aventurado conjeturar acerca de cómo Pedro J. Ramírez ficha a Espada para su diario: no sólo ficha a un crítico insobornable (¡ah! Los críticos en casa, son mejores que los de fuera) y aprovecha el cambio de rumbo ideológico del País hacia terrenos más plurales, sino que además el queridísimo votante debe saber que su partido jamás aparece por TV3 y es ignorado sistemáticamente.

Y es muy político hacer de este condenable hecho una arma política arrojadiza que de paso cubra otros tantos vacios. Entre los lamentos debe saber mi querídismo votante de Ciudadanos para Cataluña que hay varias cuestiones (de fondo) que nadie menciona: que Pedro J. y Losantos usen a Ciudadanos no es baladi, a ellos ya les conviene (en su demostrado y exacerbado patrioterismo) tener un segundo recurso ya que el PP es demasiado moderado por aquí.

Y sobretodo al votante quiero instarle a la reflexión: sepa usted que yo soy muy antinacionalista, no creo en territorios, sino en los ciudadanos tal y como dicen ellos pero si se observa con atención hay una grave diferencia entre ser antinacionalista y su antinacionalismo. Si ser antinacionalista es evitar a toda costa imposiciones y demás, estamos de acuerdo, pero ellos atacan directamente las emociones. Y los que atacan las emociones no lo hacen con la razón. Y el problema del nacionalismo es su implicación política y social: se deben permitir las alegrías privadas y las celebraciones culturales. Pero no se debe afrontar esto desde la visceralidad del odio que propugna este partido, que esconde a veces muy mal los vergonzosos sectores vidalquadristas del Partido Popular.

Que Arcadi Espada diga que el nacionalismo español no existe puede servirle también al votante para ver dónde van los tiros, y como muchas veces un buen periodista, corre el riesgo de ser otro (mal) ideólogo: no se puede hacer de su repulsa a algo una política, lo mismo que no se puede hacer del amor a algo.

No significa ello que un partido como éste tenga malas ideas necesariamente: si buenas ideas han tenido todos los partidos en algún momento querido votante, pero el problema reside en la mala fe y en que mucho nos recuerda esta concepción del nombre de la formación (partido de la ciudadanía) a los ciudadanos de la antigua Roma (ya me entiende).

Y sepa usted que, sin decir nombres, un miembro de Ciutadans denunció a dos profesores porqué éstos le pidieron que redactara un informe en catalán. Sería lógico y coherente su enfado sino fuese porqué el profesor era de lengua catalana.

Querido votante reflexione acerca de las contradicciones: son muy humanas, sí, pero en la política se debe ser respetuoso por normativa y no vengativo: que los otros no lo sean y que eso se deba corregir es indiscutible, pero el revanchismo es muy propio de la conducta de infantiles y elitistas que de verdaderos políticos que dicen preocuparse por sus ciudadanos (y debo decir que los ciudadanos son todos, y dada la confusión que da este nombre del partido yo diría si verdaderamente hablan de los ciudadanos o , como los otros, de los votantes). Y nada tiene esto que ver estimado con la condición (muy sana pero también muy decepcionante dado el resultado) de intelectuales que forman este grupo.

Cordialmente

P.

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Como sabrán en Cataluña se acerca lo que llamamos un  proceso electoral para presidir
la Generalitat. Así que a modo de correspondencias iniciaré mis sugerencias a los votantes o lo que es lo mismo opiniones sin más. Y así va el mundo señores.

Al estimado y posible votante de Convergencia i Unió (CiU).

No me malinterprete usted querido votante no es mi intención entrar en un promiscuo debate acerca de qué ideología se debe seguir en democracia cayendo en las demagogias que suscitan siempre las promesas.

Si va usted a votar a CiU debe leerse muy detenidamente cual es su programa. Si presta atención observara que se trata de un partido nacionalista situado en el centroderecha. Pero si presta aún más atención se observara que la intención en este caso puede disfrazar de forma muy sagaz la ideología con una frase astuta que decía algo así como que su  objetivo era aplicar el estatuto.

Más o menos ¿Eso que significa? Como cualquier eslogan electoral significa que lo pueden hacer tan bien como los partidos de la izquierda y que no se van a situar en un debate ideológico sino más bien espiritual: se aboga así por Cataluña y sus intereses. Cuando hablamos de naciones hablamos de territorios de poder divino. Divino por como les tratan no porqué lo sean.

Si por aquello usted considera a CiU un partido nacionalista de toda la vida, y es lo que le gusta, sepa usted algunos de los maravillosos regalos que hizo el partido durante su largo gobierno de Jordi Pujol que fue toda una era distinta: el pujolismo.

Así que para terminar querido votante quiero que sepa los regalos democráticos realizados por tal gobierno, y cito textualmente a Arcadi Espada y su obra Contra Cataluña (que le recomiendo enérgicamente). Es el último parágrafo de la página 61 y lo traduce un servidor gentilmente pidiendo disculpas por la inmediatez del acto (de traducir):

“Ha dado algunos individuos de mérito: el señor Jordi Palanasdemunt  [….], que fue consejero de Economía de
la Generalitat de Cataluña, y que falsificó pagarés y que fue a la cárcel. El señor Josep Maria Cullell, que solo quería ayudar a su cuñado:llamó a un alcalde, le sugirió que recalificara unos terrenos i así se hizo ; espera que lo rehabiliten, lo exige, ningún tribunal lo condenó. El señor Macià Alavedra, que concedió un crédito al señor Javier de
la Rosa para que levantara Tibigardens y el señor De
La Rosa hizo caso omiso del destino, pero no del dinero: Alavedra […..] es un cadáver aún muy fuerte: y hay cadáveres que desprenden un humo venenoso [….] El señor Lluís Prenafeta y Garrusta – traducía a Pirandello: me lo dijo una noche fuera de España y me ilusioné, pero se lo decía a todas, fuera de España, de hecho era lo primero que decía – , que lo descubrieron  haciendo negocios negocios en un reservado de su reservado despacho de secretario. Y Jaume Roma, ¿alguien se acuerda de quién fue Jaume Roma? Muy efímero: llegó del departamento de Obras Publicas precedido de un gran rumor de voces. Era un joven de unos treinta años que concitaba muchas esperanzas. Era la renovación, quizás el delfinado. Se acabó todo cuando vieron que se había hecho un chalet con dinero público. Se lo había hecho mientras era subordinado de Xavier Trías, que hoy brilla entre los primogénitos.”  

 

Cordialmente:

P.