Avalancha y desinformación

febrero 17, 2008

Empieza la necia campaña electoral. Una firma invitada de lujo nos habla un poco de la political situation sin fisuras ni prepagos.

 Por Mycroft Barret (special guest star)

Usted piensa que hoy en día hay desinformación, periodismo tendencioso, instrumentos mediáticos al servicio de poderes e intereses. La percepción es la realidad, se decía, el medio es el mensaje, se dice.

¿Pero y la avalancha de medios? ¿Su multiplicación? Usted se ve obligado a tomar decisiones, a tomar conceptos e informes de aquí y de allá para construir su propia percepción, su propia realidad…

¿Y eso no puede hacerlo otro?

¿No estamos suficientemente confusos, atareados, exhaustos? ¿No comienzan a ser inmanejables los datos, las opiniones, los comunicadores, los medios?¿No hay ya más medios que mensajes?¿No es más difícil elegir al emisor que comprobar si miente?

¿No puede hacerlo otro, repito?

Otros opinan que debe hacerlo usted.

Operadores de la información, mentiras poco cualificadas: En la multitud de periódicos, pasquines, panfletos, páginas web, blogs, cartas amenazantes de partidos pidiendo el voto, encontramos síntomas:

Existen multitud de operadores en el mundo de la información, pero esa oferta no optimiza el servicio: No hay competencia en una bola descontrolada de nieve, simplemente inercia. Se producen discursos de baja calidad, retórica de una falsedad e inexactitud demasiado evidente, demasiado amateur.

La interpretación es intrínseca a la información, es su piel, pero hoy el melanoma de esa piel es el periodismo virtual, en el sentido de que comienza a dejar de ser periodismo para ser una simulación, una representación, una actuación teatral en el campo informativo.

En cierto modo, la conspiranoia que muchos denuncian es periodismo relevante: La información no nos vale, pero el tono del discurso y su propia hipérbole son en si mismos un síntoma que nos informa.

En el mundo de la empresa se crean Trusts que absorven a los competidores menos eficaces desde la óptica económica. El darwinismo parece la opción de los economistas, pero la información no puede ser monopolizada según los librepensadores: Hay unos pocos Trusts asegurando la competencia no monopolística, con pequeños icebergs de información-opinión no formal, no empresarial, volando libres en el helado mar del delirio informativo.

Esos Trusts funcionan como bloques de una guerra fría que contrapone modelos, arrojándoselos a la cara. Contraponen construcciones. Se dice que sirven a ciertos intereses, a ciertos accionistas, a ciertos grupos, pero los grupos detrás de los grupos, y los grupos que hay detrás de los grupos que están detrás de los grupos forman una maraña ininteligible en que nadie sabe a quien sirve, y se pacta una confrontación que asegura cierto número de ejemplares, cubrir los targets de consumidores de información a uno y otro lado de la horquilla.

Propuesta de supersindicato de la información, no gubernamental:

Proyecto pánico propone unificar construcciones. Renunciar a las palabras ya muertas, irrecuperables y heridas de gravedad (independencia, libertad de expresión).

Toda la presunta objetividad ha sido engullida por las líneas editoriales, hidras de siete cabezas que nos confunden. Reduzcámoslas a una, hagamos un modelo consensuado de discurso irreal sobre la realidad. Construyamos consenso sobre la blanda arcilla de la percepción. Ganemos en paz y eliminemos las pretensiones de que el discurso construido de este modo es la “Verdad”.

Un único Trust. Les advierto, la diferencia con el momento actual, será mínima. Solo de eficacia, de reducir la dispersión. Se pierde la teórica competencia, pero…Incluso en ese estado soviético en el que la iniciativa privada esclerotizaba la economía: ¿No funcionaba el tratamiento de la información, verdadera o falsa, sobre todo la falsa, con una artesanía, con una exactitud casi germana?

Esas fotos que reconstruían la realidad, la remodelaban para adaptarla al discurso, borraban y deshacían sin rubor, con pericia.

El Pravda reconstruía la realidad día a día, la unificaba, y era un ejemplo de literatura fantástica excelente, seria. Antiutopías y distopías todos los días, en cada titular.

Y nadie confundía el discurso emitido con la verdad.

Lo que a la empresa puede perjudicar, al tratamiento de la información como técnica de transmisión de realidades recreadas puede ser un hito técnico.

Qué es el proyecto panico:

El colectivo pánico es un proyecto individual. Descubra usted mismo las razones que nos/me llevan a erigirnos en colectivo. Elucubre y quédese con lo más disparatado.

Usted no puede formar parte del colectivo. No admitimos a nadie más. Si tiene esos impulsos hágase masón, comunista, o busque una secta.

El colectivo pánico no trata de hacer política. Ni siquiera antipolítica. Simplemente genera discursos, entramados, pirámides de ideas, castillos de naipes. Se trata de retórica y demagogia. Utilizamos técnicas que los situacionistas popularizaron, ya que creemos que es un buen precedente: Buscaban influir en la sociedad, cambiar la realidad, a pesar de que eludían influir en la sociedad a toda costa, evitando a la realidad.

Este panfleto tendencioso se autodestruirá en 3, 2, 1…

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Micronesia en el cerebelo es el resultado del ser consecuente. Mycroft es el clásico protoblogger: un individuo que no se puede ligar a ningún tópico existente. Hiperbloguero hasta límites miikeanos, su bitácora no engaña a nadie y nunca peca de casi nada: llena de deliciosos fragmentos e incitando siempre a la reflexión, a la rebeldía, evita siempre caer en la petulancia del opinador ignorante, en el exceso verborreico para centrarse en las elipsis.

Porqué Micronesia en el cerebelo está construido en elipsis (pausas calculadamente arrítimicas, a modo de estado de ánimo) en las que el lector reflexione y el autor prefiere ser el gran preguntador. Lo que hace grande a una bitácora no es la carencia o el exceso de una pretensión, o el ajustamiento ceñidito a la teoría del medio-mensaje mcluhaniano sino ser maravillosamente lógico en toda la irracionalidad que inunda a la práctica de escribir. Inagurando la rara avis de la política no entendida como algo de lo que huir sino como parte irreversible de la reflexión humana. Bajo esta valiente y maravillosa premisa el lector audaz encontrará un pozo sin fondo de disidencia (quizá la palabra más bella).

Si Infiltrados es de oscar, Infernal Affairs es el puto Ciudadano Kane.

Mycroft (A reivindicar desde ya)

Hijos de un Dios Mayor

febrero 23, 2007

Esta vez va del Olimpo de las bitácoras allí dónde yacen los más intrincados laberintos de ego. El libre bloguerió ha llegado a su fin: nacen a cada post, a cada grito, voces más afónicas teñidas por lo indudable del temor a la decepción. Nace la comundiad, pues.

Pertencer a una comunidad siempre ha dado problemas y puede que los grupos de blogueros tengan cierto aire de secta. Pero siempre está bien rodearse de los afines, aunque también lo está desmarcarse.

Me gustan los blogueros que vienen de un Dios Mayor (o sea un bloguerazo) y se independizan. Ya forman su pequeño grupo de afines. Yo no sería nada sin mis admirados, sin los que seguir. Cuando los pequeñines caminan solos me encanta: porqué a veces son versiones descafeinadas de un modelo pero a veces también son ya una lustrosa voz propia, las líneas son complicadas de discernir en un mar de originales y buenos impostores. Me gusta ver a los hijos de un Dios Mayor no admitir influencias, ponerse orgullosos.

De la emoción sale la sinceridad y la honestidad pero también lo incuestionable. Lo incuestionable responde a la emoción, dado que cualquier contradicción no la varia. Lo incuestionable apenas responde a otra cosa que no sea nuestra sensación final. Yo siempre he sido intuitivo. Puede que al fin y al cabo seamos aquél monstruo del descansar de un sueño.

Uno corre el riesgo de que se adapte al mainstream pero uno no debería correr el riesgo de que el mainstream se adaptase a él. O al menos eso se desprende de mis últimas lecturas. Un ejemplo muy claro, clarito y diáfano de todo ello es la clásica Mondo Pixel que ha tenido en un hijito conceptual en la revista de papel Xtreme. En Xtreme  no hay más suavidad en la pluma pero si que puedo decirles algo: se necesita un proceso de asimilación, pero al menos por lo que leo las bases de la revista ya quedan disparadas desde el primer número de un modo muy explícito.

Yo mismo he empezado a trabajar para un blog de Weblogs SL. Me temía lo peor: una readaptación de estilo inexorable, una versión light de mis pensamientos. Nada de nada: el libro de estilo de la compañía son cuestiones vagamente técnicas, formalismos sin importancia. Al terminar mi post de hoy  ya me he sorprendido a mi mismo: la timidez de los inicios se me ha pasado y por fin me siento con ganas de dinamitar las tortículis estructurales y muchas veces conceptuales que redondean ciertos post.

Y la adopción por parte de un gran medio del blog de Nacho Vigalondo tampoco es una hecatombe: lejos de estar temerosos y desprevenidos los lectores del original estamos redescubriendo una secuela muy fiel a los enunciados e ironías ya escritas. El síndrome del te has vendido, de la pérdida de libertad es a veces un condicionante negativo y óptico. Quizá jueguen con más ventaja ciertos blogs nacidos ya en el seno de un medio que no tienen que dar tantas explicaciones.

Al ser humano se le pilla por los reveses. Cuando alguien de los mass media se pasa a la blogoesfera no se dice ¡te has vendido! sino se exclama con fervor groupie un ¡ya era hora! Curiosa jerarquía en los caminos.

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Es curioso que en un medio (el weblog) tan saturado de opiniones variadas que incluyen las consabidas  críticas, teorías, crónicas… abunde tan poco la pose meta y la pose de metablogs críticos. Cuando halago a Borjamari no lo hago porqué  reverencie cada una de sus reviews sino por la valentía y la soledad que acostumbran a rodear al pionero.

En definitiva que el objetivo de lograr un debate está todavía en su fase prenatal. La posibilidad está, pero la cosa deriva básicamente en.:

a)      Cadena de disparates personalizados por parte de atacante o agresor. No importa en realidad quién fue primero si uno de los dos no se toma la prudente distancia irónica que se más saludable. De aquí nacen los trolls, provocación automática y (bastante) aburrida.

b)      Una tragedia blogoesférica rollo tribal: ajuntarse como en la plaza para hacer frente a la disidencia es más fácil y sobretodo más seguro que rebatir con argumentos.

Pepo Pérez ha logrado en memorables ocasiones lo que yo añoro en otras: memorables debates, en los que participo encantado, de ideas. Y temática no falta: desde The Departed, Munich, hasta los Ultimates de Millar. Otro ejemplo que observo con bastante admiración es el blog de Vicente Luis Mora dónde se ha ido un paso más allá si cabe: será (o no) por las intervenciones de unas guest stars envidiables y también muy admiradas (Agustín Fernández Mallo, Eloy Fernández Porta, Juan Francisco Ferré, Ángel Zapata) y también otros bloggers y nicks de muy buen bagaje, en esa bitácora se ha logrado que leerse los comentarios sea tan apasionante y por ende, necesario como leer sus posts. Puro debate, ideas, que deriva en múltiples subtemas.

No se trata de llevar la contraria o de no poder asentir en los comentarios pero se trata de empezar a incitar al avance. ¿Harán falta desdoblamientos de seudónimos para que la gente se anime al campo de los metablogs? La respuesta quizá la tienen los observadores y lectores anónimos más avispados, en realidad lo que de verdad importa es el ego-blogger que no el blog en sí (el contenido y su herramienta) y el temor a ser herido.

Ese temor impide que se desarrollen con total normalidad críticos que reseñen con más o menos estilo las bitácoras y empiecen a ser y después a dejar de ser pioneros en una materia en la que andamos flojos: la aceptación del blog como exposición de una obra que puede ser objeto de crítica, sea negativa o positiva.

Es temprano pues, diría el señor Lobo, chuparnos las pollas señores. Y añado yo que se tranquilicen, nuestro ombligo va a estar sano y salvo digan cosas bonitas o feas de nosotros.