A Costa de Freire II: I’m (not) sorry

enero 28, 2007

Rochonf  nos reprocha. A riesgo de no estar a la altura de mis compañeros. Dice Rochonf:

De todos modos, vuestras opiniones son meras descalificaciones, siempre es deseable acompañar las críticas con alguna justificación sobre el estilo, la creatividad, la dimensión de sus personajes… algo, en fin, que convenza. De otro modo, os declaráis como meros snobs de la crítica contemporánea, periodistuchos de esos rosas, antes tocaba la Sra. princesa, después la Sra. Premio Planeta, ahora la Sra. Espido Freire…

Algunos apuntes para Rochonf y su comentario: si se fija, aunque sea un poquito, en categorías esto está archivado en journalism, diarios. No hay voluntad de argumentación sino de dar constancia en acta de una decepción. Pero bueno, suele pasar que cada cual va con su canción.

¿Por qué no me gustan las columnas de Espido Freire?

Porqué insisten, de una forma desagradablísima, en lo que yo llamo el columnista con conciencia. Resumen un artículo que leyeron en formato de me indigno. El columnista no sólo debería tener conciencia y ganas de protestar sino de paso hablar de un estado de la cosas, de algo interesante. Suele pasar que estos escritores escogen temas sociales (desagradable pareado, por cierto) que a mi no me interesan lo mínimo.

Jordi Costa jugueteaba con la columna, coqueteaba con su espacio. Desde la narración mcguffin (mítica la de la aventura de ser padre) hasta la reivindicación del serial con vocación inteligente (Lost!). Espido Freire, claro está no es Jordi Costa, pero yo no pido lo contrario simplemente que no se le sustituya. El diario ADN se queda sin un columnista alternativo de referencia.

Y nos queda la mediocridad: peor aún es cuando este columnista de desinterés bajo-glaciar intenta hacer su columna de impacto. Posiblemente recurre a la manida estructura del impacto del primer párrafo, de la inspiración falsa, de impacto fácil, que suele basarse en una acelerada sucesión de palabras o una repetición de estructura a modo de emulación de anuncio (que me parecería bien en las manos adecuadas). ¿Forma o contenido? ¿O ambas?

¿Quiere más?  Yo si quiero un columnista subversivo que me hable de los márgenes de la cultura. O si lo prefiere no me gusta Freire y su nula originalidad.

No puedo ofrecerle otro testigo que releer la escasa novedad que hay en sus columnas, Rochonf.  Rochonf nos coloca críticas que no recuerdo haber predicado ni mis compañeros. Nos encorseta, como si formáramos parte de una tribu. Tranquilo sr. Rochonf, y no generalice, que sienta mal al cerebro. Y sino obtiene una línea mejor no haberla buscado.

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2 Responses to “A Costa de Freire II: I’m (not) sorry”

  1. mycroft Says:

    Ah, la delgada línea que separa la anécdota de la columna!
    Quim Monzó la explota con humor, fijándose en nimiedades tan diminutas, fútiles y frívolas, que acaba por redimirse por bizarro.
    Trapiello en cambio, escribiendo más en magazines por aquí por Valencia (Levante para más señas) oculta lo obvio de sus declamaciones sepultándolo con estilo literario y buen gusto.
    Lo obvio parece haber creado escuela, incluso entre los periodistas de renombre. No se estila ya el tocar llagas de un Millás (con su toque surrealista, a veces tan acertado, a veces tan poco que jode el artículo de cabo a rabo).
    Incluso clásicos de la irrelevancia y el estilo se han vuelto más y más insustanciales con los años (nadie puede negar que Umbral SABE escribir con estilo sus columnas. Lo discutible es sobre Qué escribe)

  2. Marcos Says:

    Estoy medianamente de acuerdo. Espido Freire parece que ha cogido 4 temas como suyos y no los suelta, siempre dice lo mismo y cuando le critican por siempre decir lo mismo le mete un poco de literatura.
    Cuando leo artículos de opinión quiero que me hagan reflexionar, no sólo que no tengan gerundios, sino que planteen posturas diferentes y temas diferentes, no que de repente me hablen de la problemática de la anorexia y después me cuenten las necesidades de un fondo de armario ¿no parece incoherente?
    Además, hay que tener en cuenta que utiliza la pluma para sus batallas personales como el día que no puede viajar en business (porque nadie la reconoce) y se pone a criticar a Iberia… como se puede tener tan poca conciencia social dándoselas de buena persona.


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