EL ESPEJO DE LAS PALABRAS

noviembre 19, 2006

La famosa habilidad de Zapatero puede dejarnos en un estado de perplejidad que viene cosiéndose desde lo que Don Alfredo Urdaci llama Días de ruido y furia. No es mi intención fomentar teorías en las que se responsabilice enteramente a alguien de una situación dada ya que eso sería poco menos que absurdo. Pero sí de incitarles a la reflexión.

Estamos ante el momento de mayor crisis del gobierno por lo que una reforma muy absurda se puede llevar a cabo: introducir rostros femeninos en las monedas. Que viene a ser una forma de evidenciar el esquema electoral de Zapatero tras aprobar las bodas entre homosexuales. Vaya por delante que es una alegría que podamos presumir de ser pioneros en algo (¡y ya venía siendo hora! ¡y a luchar porqué se extienda!) y es claramente positivismo, superlativo, reconocer (nunca otorgar) derechos esenciales y empezar una integración real que no consiste en la hipocresía social de los sectores falsamente liberales y los conservadores más arraigados al catolicismo más ramplón. Ahí Zapatero acertó pero también hay un cierto grado de perversidad tras esa medida.

En sus reformas sociales siempre hay un fuerte estruendo mediático bañado por la polémica. Sin embargo algunos de los jefes sindicales ya hablan entre bastidores que este presidente no ha retocado nada de la política económica y esto no es ningún secreto. Entonces al presidente y a Rajoy sólo les queda el proceso de paz y esto es un recurso arriesgadísimo.

O no: me cuenta V. que Zapatero nunca estará bien visto por los sectores como Felipe González o Alfonso Guerra. Y no por sus sonadas discrepancias en los temas estatutarios sino por una condición mayor: Zapatero, dice V, representa una nueva burguesía progresista, y Felipe González,  que fue algún día abogado laboralista, una tendencia más reformista que el presidente no ha demostrado en ningún momento.

El PP, abonados de la presión mediática, queda KO en el terreno de la política y vive del estruendo y de la emoción. Es obvio: por mucho que Don Pedro José Ramírez afirme que Zapatero es un radical, si estudia detenidamente su verdadera política en su período presidencial, caerá en la cuenta de que su falacia es más bien aparente, pero tan aparente como cómoda para Zapatero (que en realidad ha cedido muchísimo en la reforma de educación ante la asignatura de religión).  

Porqué mientras Pedro J. vende a un radical, Zapatero se vende progresista. Y es aquí dónde los medios tienen un papel decisivo a la hora de desentrañar al ciudadano la verdadera política más allá de las vacuas declaraciones de los políticos.

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One Response to “EL ESPEJO DE LAS PALABRAS”

  1. lauzier Says:

    Como casi todos lo que le han antecedido, la política económica de Zapatero es desastrosa. Se alaba la política económica de Aznar a lo que yo suelo preguntar ¿qué política económica ? ¿es que hizo algo?. Me temo que este y el otro y el de más allá se dejan llevar por esa leve marea, a veces dulce, de lo que sucede a nivel mundial y europeo. Pero, ojito, que hará falta en algún momento un gobierno fuerte y serio que sepa manejar circunstancias adversas. Y no quiero decir que no es que no haya ahora circunstancias adversas (la inflación que trajo el euro, la precariedad laboral, falta de poder adquisito, niveles de endeudamiento alamarmentes, inflación descontrolada dependiendo tan sólo del petróleo, etc, etc, etc). Lo que pasa es que encajamos esas barbaridades con una tranquilidad que no entiendo.


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