Aurum y el ardor
Febrero 21, 2007
El negocio es el negocio. Si es que matar a Bill fue idea de nuestros distribuidores, para que luego digan agoreros comunicadores, sufridores y alterados, que lo del libre mercado no funciona. La verdad es que no está muy asumido el concepto del todo, sobre todo en cuestiones eléctricas, pero aquí existe el espabilao. Claro que sí, hombre, les vendemos a los muchachos esta cosa en 2 partes y casi nada. Que vamos, es como vender el guernika por entregas. El negocio es el negocio.
Realmente lo importante es informar a los que parecen ser los responsables de la película. La cosa no puede quedar así y los responsables de la película deberían enfurecerse tanto como su público al ver vulnerada su obra artística que parte de la intención del programa doble como elemento que la hace especial. Pero ya se sabe que la península es de estadística y mangoneo y no de anglicismo ni extranjerito.
Gente convencida
Febrero 15, 2007
Arnaldo Otegi está convencido de que se va a presentar a las elecciones cómo lo que es. El presunto autor del 11M dice que condena el terrorismo.
Salman Rushdie dijo que el terrorismo es glamour. Y también añadiría yo, disfraz. Los actos al fin y al cabo no, pero la palabra puede ser también una brillante perversión. El País define a Otegi como el líder radical. Radical no me gusta, me parece algo demasiado contextual, demasiado explícito, pero quizás abertzale ya no sea ahora buena definición para los que se quieren presentar a la democracia tal y como son. Vaya.
Preferir The Authority a Ultimates: Síndromes
Enero 30, 2007
Uno corre el riesgo de que se adapte al mainstream pero uno no debería correr el riesgo de que el mainstream se adaptase a él. O al menos eso se desprende de mis últimas lecturas. Un ejemplo muy claro, clarito y diáfano de todo ello es la clásica Mondo Pixel que ha tenido en un hijito conceptual en la revista de papel Xtreme. En Xtreme no hay más suavidad en la pluma pero si que puedo decirles algo: se necesita un proceso de asimilación, pero al menos por lo que leo las bases de la revista ya quedan disparadas desde el primer número de un modo muy explícito.
Yo mismo he empezado a trabajar para un blog de Weblogs SL. Me temía lo peor: una readaptación de estilo inexorable, una versión light de mis pensamientos. Nada de nada: el libro de estilo de la compañía son cuestiones vagamente técnicas, formalismos sin importancia. Al terminar mi post de hoy ya me he sorprendido a mi mismo: la timidez de los inicios se me ha pasado y por fin me siento con ganas de dinamitar las tortículis estructurales y muchas veces conceptuales que redondean ciertos post.
Y la adopción por parte de un gran medio del blog de Nacho Vigalondo tampoco es una hecatombe: lejos de estar temerosos y desprevenidos los lectores del original estamos redescubriendo una secuela muy fiel a los enunciados e ironías ya escritas. El síndrome del te has vendido, de la pérdida de libertad es a veces un condicionante negativo y óptico. Quizá jueguen con más ventaja ciertos blogs nacidos ya en el seno de un medio que no tienen que dar tantas explicaciones.
Al ser humano se le pilla por los reveses. Cuando alguien de los mass media se pasa a la blogoesfera no se dice ¡te has vendido! sino se exclama con fervor groupie un ¡ya era hora! Curiosa jerarquía en los caminos.
5 cosas que no le van a interesar mucho a usted ni a mi
Enero 30, 2007
El Meme de 5 cosas que no sabes de mí tiene posibilidades más interesantes y conceptuales de las que parece. Así que Enrique, allá voy (se lo pasó a Alvy Singer, pero de Singer se sabe todo lo que tenía que saberse). Así que responderé yo, su alter ego librado de nickname:
1. Llevo gafas.
2. Me encantan los chistes a costa de la solidaridad y las ONG’s, suelen ser muy irónicos y el 101% de veces acertados. Pero, paralelamente, trabajo (de voluntario, claro) en una librería situada en un barrio con crecientes mixes étnicos basada en el intercambio y, extraoficialmente, en la donación de estos libros a los que necesiten ejemplares como diccionarios de estos de español barra…. De allí he encontrado dos ochenteros pulps españoles de Bruguera de Sherlock Holmes que quizá envíe al Museo Pajero.
3. Roxanne de The Police es una de mis canciones favoritas. Es típico, lo sé, pero esa maravilla sobre el libre albedrío descubrió a un chaval como yo las posibilidades de la música pop y de la filosofía.
4. Desde hace dos años sólo compro (para mí) discos de jazz. Lo otro o lo regalo o me lo regalan.
5. Mi compositor clásico favorito ever es Bach. Posiblemente el Concerto numero 5 para piano y orquestra en A mayor sea la cosa que más escuche mientras me preparo para los exámenes, lately.
Y el meme que lo coja quien quiera, señores.
A Costa de Freire II: I’m (not) sorry
Enero 28, 2007
Rochonf nos reprocha. A riesgo de no estar a la altura de mis compañeros. Dice Rochonf:
De todos modos, vuestras opiniones son meras descalificaciones, siempre es deseable acompañar las críticas con alguna justificación sobre el estilo, la creatividad, la dimensión de sus personajes… algo, en fin, que convenza. De otro modo, os declaráis como meros snobs de la crítica contemporánea, periodistuchos de esos rosas, antes tocaba la Sra. princesa, después la Sra. Premio Planeta, ahora la Sra. Espido Freire…
Algunos apuntes para Rochonf y su comentario: si se fija, aunque sea un poquito, en categorías esto está archivado en journalism, diarios. No hay voluntad de argumentación sino de dar constancia en acta de una decepción. Pero bueno, suele pasar que cada cual va con su canción.
¿Por qué no me gustan las columnas de Espido Freire?
Porqué insisten, de una forma desagradablísima, en lo que yo llamo el columnista con conciencia. Resumen un artículo que leyeron en formato de me indigno. El columnista no sólo debería tener conciencia y ganas de protestar sino de paso hablar de un estado de la cosas, de algo interesante. Suele pasar que estos escritores escogen temas sociales (desagradable pareado, por cierto) que a mi no me interesan lo mínimo.
Jordi Costa jugueteaba con la columna, coqueteaba con su espacio. Desde la narración mcguffin (mítica la de la aventura de ser padre) hasta la reivindicación del serial con vocación inteligente (Lost!). Espido Freire, claro está no es Jordi Costa, pero yo no pido lo contrario simplemente que no se le sustituya. El diario ADN se queda sin un columnista alternativo de referencia.
Y nos queda la mediocridad: peor aún es cuando este columnista de desinterés bajo-glaciar intenta hacer su columna de impacto. Posiblemente recurre a la manida estructura del impacto del primer párrafo, de la inspiración falsa, de impacto fácil, que suele basarse en una acelerada sucesión de palabras o una repetición de estructura a modo de emulación de anuncio (que me parecería bien en las manos adecuadas). ¿Forma o contenido? ¿O ambas?
¿Quiere más? Yo si quiero un columnista subversivo que me hable de los márgenes de la cultura. O si lo prefiere no me gusta Freire y su nula originalidad.
No puedo ofrecerle otro testigo que releer la escasa novedad que hay en sus columnas, Rochonf. Rochonf nos coloca críticas que no recuerdo haber predicado ni mis compañeros. Nos encorseta, como si formáramos parte de una tribu. Tranquilo sr. Rochonf, y no generalice, que sienta mal al cerebro. Y sino obtiene una línea mejor no haberla buscado.
a costa de freire
Enero 20, 2007
Qué horror. Abro el diario el vienres, saliendo del primer de los exámenes finales y preparándome para la avalancha y veo que Espido Freire realiza una mediocre columnita más. Otra escritora aborrecible sustituyendo a Jordi Costa (¡!).
¿Será por su genial columna Odiémonos un rato? Por favor, que alguien haga algo, el Diario ADN va perdiendo credibilidad a pasos agigantados. Los gratuitos, sí, ese mercado libre de la dependencia de las.. (bostezo).
A L.
¿Saben cuál era el motivo de erección (cerebral) en mi cerebro antaño, cuando uno esperaba con ahínco el videoclip de Britney Spears, cuando pensaba que algún día quitarían de la palestra Salsa Rosa (pecados de juventud)? Los concursos literarios. ¿Y saben qué por estos lares hay una cosa que se llama San Jordi? Pues eso, cada día del libro se hacen Juegos Florales, o lo que es lo mismo un concurso literario. Mi fracaso en ellos ha sido tan alarmantemente anónimo que todavía sigo escribiendo (ya ven, ya ven).
El caso es que en primero de eso me presenté a un concurso literario. Ya saben, típico relato de frustración adolescente, de muchacha que desaparecía. Algo que se guarda en mi Pentium II. No pasé la ronda eliminatoria que organizaba la profesora de castellano. Y los resultados fueron los siguientes, en mi categoría, relato en castellano:
Primero –> hija de la profesora de castellano.
Segundo- à Hijo de la profesora de catalán.
Tercero à Una que siempre ayudaba a la profesora de dibujo.
En segundo de ESO, volví quijotesco a ganar un concurso literario. Por mis cojones, me dije con la bravura de un pajero jovial y vitalista, que ganaré el concurso antes de que terminara mi paso por el instituto. Aquél año el relato no sé de que iba, pero sino iba de un sinsabor de algo parecido. Los resultados de aquél año fueron:
Primero -> Hijo de la profesora de catalán.
Segundo -> Hija de la profesora de castellano.
Tercero -> Desierto.
En Tercero de ESO ya sufrí mi primer síndrome de JD Salinger. A la mierda el escribir, coño. Y los resultados de aquél año fueron inusitadamente sorprendentes:
Primero –> Hija de la profesora de castellano.
Desierto.
Desierto.
En cuarto de ESO y viendo que en bachillerato ya nadie participaba y ese era, efectivamente, el año último en el que me podían laurear con una medalla como aquella, recoger la rosa y los apenas sesenta euritos, irme a la librería y cogerme libritos. Aquél año había presentado un relato más bien mediocre (lo digo en términos neutrales) que adquiría la forma de memoir amorosa a partir de piezas de jazz. Los resultados volvieron a dar un vuelco:
Primero -> Hija de la profesora de inglés (¡se había incorporado! Lo notamos, gracias)
Segundo -> Hija de la profesora de castellano (un clásico)
Tercero Desierto.
Enfurecido en la salida insté a unos compañeros a gritar con una afonía y un desafinamiento notables, tongo, tongo algo que derivó, cual fenómeno paranormal, en un canto en el que se podía escuchar Oe Oe Oe Oé.
El premio que logré es que la directora del instituto, lo juro, (merece un post aparte, ella era una mujer nerviosa) me llamara y me dijera que tenía que saber perder.
Desde entonces creo saber como funcionan los concursos literarios.
Me abstengo.
SIN TREGUA
Enero 3, 2007
La paz debería ser lo que guíe un proceso de ídem. Este proceso no ha tenido ápice de verdadera intención por parte de nadie prácticamente (a excepción del exquisito Fernando Savater, tan necesario siempre). Y eso es lo peor que puedo decir.
NO EMPECEMOS A CHUPARNOS LAS POLLAS TODAVÍA
Diciembre 17, 2006
Es curioso que en un medio (el weblog) tan saturado de opiniones variadas que incluyen las consabidas críticas, teorías, crónicas… abunde tan poco la pose meta y la pose de metablogs críticos. Cuando halago a Borjamari no lo hago porqué reverencie cada una de sus reviews sino por la valentía y la soledad que acostumbran a rodear al pionero.
En definitiva que el objetivo de lograr un debate está todavía en su fase prenatal. La posibilidad está, pero la cosa deriva básicamente en.:
a) Cadena de disparates personalizados por parte de atacante o agresor. No importa en realidad quién fue primero si uno de los dos no se toma la prudente distancia irónica que se más saludable. De aquí nacen los trolls, provocación automática y (bastante) aburrida.
b) Una tragedia blogoesférica rollo tribal: ajuntarse como en la plaza para hacer frente a la disidencia es más fácil y sobretodo más seguro que rebatir con argumentos.
Pepo Pérez ha logrado en memorables ocasiones lo que yo añoro en otras: memorables debates, en los que participo encantado, de ideas. Y temática no falta: desde The Departed, Munich, hasta los Ultimates de Millar. Otro ejemplo que observo con bastante admiración es el blog de Vicente Luis Mora dónde se ha ido un paso más allá si cabe: será (o no) por las intervenciones de unas guest stars envidiables y también muy admiradas (Agustín Fernández Mallo, Eloy Fernández Porta, Juan Francisco Ferré, Ángel Zapata) y también otros bloggers y nicks de muy buen bagaje, en esa bitácora se ha logrado que leerse los comentarios sea tan apasionante y por ende, necesario como leer sus posts. Puro debate, ideas, que deriva en múltiples subtemas.
No se trata de llevar la contraria o de no poder asentir en los comentarios pero se trata de empezar a incitar al avance. ¿Harán falta desdoblamientos de seudónimos para que la gente se anime al campo de los metablogs? La respuesta quizá la tienen los observadores y lectores anónimos más avispados, en realidad lo que de verdad importa es el ego-blogger que no el blog en sí (el contenido y su herramienta) y el temor a ser herido.
Ese temor impide que se desarrollen con total normalidad críticos que reseñen con más o menos estilo las bitácoras y empiecen a ser y después a dejar de ser pioneros en una materia en la que andamos flojos: la aceptación del blog como exposición de una obra que puede ser objeto de crítica, sea negativa o positiva.
Es temprano pues, diría el señor Lobo, chuparnos las pollas señores. Y añado yo que se tranquilicen, nuestro ombligo va a estar sano y salvo digan cosas bonitas o feas de nosotros.
LIBROS Y POLVO
Diciembre 15, 2006
Los martes y los jueves observo con cierta resignación la pérdida de tiempo. Colocar casi toda la bibliografía de Danielle Steele, Dominique Lapierre y otros es muy pesado. Lo que más me jode, de veras, es que abundando tantos Borges, bellos, pícaros, Capote, Chejoves, Marías, y todo Hemingway, lo único que parece ver la gente son códices , Noah Gordon e Isabel Allende. Hay libros para todo y gente para todo. También llegan hombres recién llegados de Otro Lugar, preguntando, con esfuerzos enormes, por diccionarios inglés-español (o francés-español).
Pero es muy reconfortante ver a una adorable ancianita preguntando por La divina comedia. Siempre la he querido leer, dijo.
Mi idea es juntar a los libros que hay de Steele, Isabel Allende y demás y hacerles un seguimiento fotográfico de la progresiva soledad de las palabras escritas con cliché. Después tratar de enviárselos a sus autoras.
