The last book on mall
Enero 1, 2008
Ah, el fin de año, maravilloso puente del que debe recalcarse su condición temporal a través de una dosis espacial y especial, seguro que me perdonan la obviedad del pareado. Mañana, de nuevo, un descanso a las once, con suerte, cogeré el libro, ya leído de Matheson, y allí en el mismo epicentro de la cantina releeré párrafos de las desventuras de Neville. Charlas algo rutinarias, mirar el diario local lleno de imbecilidades y tedio provincial, pero se mantiene intacto Neville. Como si Matheson fuera el autor de un libro capaz de sitiar a los demás muertos vivientes que atraviesan en el mall, como si el hijo pródigo de los discretos grandes autores tuviera el don de destintarme el rídiculo rojo d’equipe, y por unos momentos, en los que el descanso flota pero nunca se logra, salvarme de absolutamente todas las cosas que me rodean.
Enero 28, 2008 at 10:59 am
Cuando dice ’sin seudónimo’ se refiere a que aquí no posa, posa menos o posa siempre???
Por cierto, no me gustó Soy leyenda (la última). Y todavía intento masticar el porqué. Le prometo un mail con la respuesta, aunque probablemente le dé razones macroecónomicas y, por lo tanto, de espíritu de los tiempos…